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September 21 "NAMASTE""NAMASTE"
Namasté (नमस्ते ‘me inclino ante ti’) en idioma hindi y sánscrito es una expresión de saludo de Asia del sur originado en India. Se usa tanto como el hola y el adiós del idioma español. Normalmente se acompaña por una inclinación ligera de la cabeza, hecha con las palmas abiertas y unidas entre sí, ante el pecho.
Al pronunciar "namasté "se llevan las palmas abiertas juntas: normalmente ante el pecho, debajo de la barbilla, debajo de la nariz, o sobre la cabeza. Este (como cualquier otro gesto) se considera un mudra (‘gesto’ o posición simbólica de las manos difundida en las religiones orientales).
La persona que hace el gesto de unir las dos manos elimina sus diferencias con la persona a la que reverencia, y se conecta con ella.
La mano derecha representa la naturaleza más alta, la espiritual, mientras que la izquierda representa el ego mundano.
La inclinación de la cabeza es una inclinación simbólica de respeto.
Namasté (‘yo te reverencio’) significaría:
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Namaste" September 14 VIDA EN ABUNDANCIA Hay disciplinas mentales y espirituales a las que hay que someterse en un principio. Todo principiante ha de comenzar por algo, y en el principio puede no tener más remedio que preguntar el camino y obtener direcciones.
Todo es bueno para comenzar de alguna manera y echar a andar. El peligro viene cuando la costumbre inicial se convierte en obligación permanente, y seguimos repitiendo ejercicios que eran precisamente para liberarnos de ellos, no para que "permaneciéramos en ellos".
Nos atascamos en nuestros esfuerzos y seguimos dando vueltas y vueltas, en vez de salir de una vez y continuar adelante con libre caminar.
Una historia oriental nos habla de las vueltas y vueltas que damos todos en el camino del ser, y de la manera de liberarnos del círculo cayendo en la cuenta al fin de que estamos encerrados en él.
"Os ruego me aceptéis como discípulo
y me llevéis a la cumbre
de la última iluminación"
suplicó el buscador al maestro
con fe sincera y deseo ardiente;
y añadió en humildad servicial
y sentido práctico de la vida,
"y si hay algo que yo pueda hacer por vos
como trabajo o ayuda de cualquier clase,
lo haré con mucho gusto en pago de servicios"
El maestro respondió:
"Te acepto como discípulo
y te llevaré a la iluminación,
y no cobro nada por mis servicios,
ya que las artes del espíritu
se aprenden sólo con el fervor
y se enseñan con la generosidad.
Pero, ya que te ofreces libremente,
me aprovecho también libremente de tu oferta.
Necesito para mi uso personal
un par de sandalias, ya que las que llevo
se me están ya rompiendo.
Consígueme un par nuevo, por favor
y te instruiré con gusto
en el camino de la iluminación".
El discípulo se alegró sobremanera
y salió presuroso por las sandalias.
Se fue derecho al zapatero y pidió
un par de sandalias para su Maestro.
El zapatero le dijo: "Gustoso haré el encargo,
pero para hacer las sandalias necesito cuero.
Tráeme el cuero y te haré las sandalias"
El discípulo voló al curtidor
y le pidió el cuero necesario
para hacer unas sandalias para el Maestro.
El curtidor respondió: "De buena gana
te prepararé el cuero, pero para el cuero
necesito una cabra. Proporcióname la cabra,
y al punto tendrás tu cuero"
El discípulo buscó al cabrero
y escuchó su amable respuesta:
"De mil amores te proporcionaré una cabra,
pero a cambio necesito una valla
para mi redil. Ponme una valla,
y tendrás la cabra que necesitas"
El discípulo encontró al carpintero
y le expuso su petición,
a lo que el carpintero contestó:
"Ya lo creo que haré la valla para la cabra,
pero para ello necesito madera adecuada.
Consíguemela, y tendrás tu valla."
El discípulo, incansable en su afán
por lograr el anhelo de sus sueños,
partió al instante en busca del leñador, lo encontró en su cabaña y le rogó
fuera al bosque a cortar madera adecuada
para la cerca de las cabras.
El leñador era un hombre muy amable que se prestó
enseguida a ir a la parte del bosque
donde se encontraban árboles idóneos
para la madera que hacía falta.
Pero antes de partir dijo al discípulo:
"Para ir al bosque necesito
un par de sandalias nuevas.
Tráemelas, y la madera es tuya".
El discípulo, acostumbrado ya
a las idas y venidas, y dándolo todo
por bien empleado con tal de alcanzar
el don de la iluminación prometida,
salió rápido por las sandalias;
pensó que las encontraría en el taller
del zapatero y hacia él dirigió sus pasos
cuando...cuando allí mismo,
en medio del camino, se le abrieron
los ojos del alma,
comprendió lo que era ir del zapatero al zapatero
sonrió la sonrisa de la sabiduría
y alcanzó la iluminación.
Cuando el discípulo obtuvo la iluminación,
de pie en medio mismo del camino,
su primer pensamiento fue ir a su Maestro
y darle las gracias por el don egregio
y por la manera tan delicada de concederlo.
Se llegó al instante a casa del Maestro,
se postró en su presencia, juntó las manos
y se inclinó profundamente a sus pies.
Y entonces, al mirar y reflexionar cayó dulcemente en la cuenta
de que el Maestro nunca llevaba sandalias.
CARLOS G. VALLÉS (De " Vida en Abundancia")
September 07 " La Princesa y El Dragón"Cuando nuestra conmovida atención comienza a separa la realidad del presente, de la infinita cascada de nuestros pensamientos, el mundo brilla con una belleza resplandeciente.
También comenzamos a ver cómo nuestros estados internos no percibidos y las creencias no reconocidas controlan nuestra vida. Despertamos a los patrones de emociones y hábitos.
Podemos sentir los conflictos que arrastramos desde una perspectiva mayor, desde la espaciosa corriente de la práctica que hemos elegido.
A cada paso que damos nos abrimos más.
Un cuento tradicional sueco nos da un atisbo de la siguiente fase del viaje:
"Debido a percances sufridos por sus padres, una joven princesa de nombre Aris, debe desposarse con un temible dragón. Cuando el rey y la reina se lo dicen, ella teme por su vida. Pero, recuperando la sangre fría, va más allá del mercado en busca de una mujer sabia, que ha criado doce hijos y veintinueve nietos, y conoce a dragones y hombres.
La mujer sabia le dice a Aris, que por cierto debe casarse con el dragón, pero que hay una determinada manera de acercarse a él. Entonces, le da instrucciones para la noche de bodas. En especial, le ordena a la princesa que lleve diez hermosos vestidos, uno sobre otro.
Se realiza la boda. Hay una fiesta en el palacio, tras la cual, el dragón se lleva a la princesa al dormitorio. Cuando el dragón avanza hacia su novia, ella lo detiene, diciendo que debe quitarse con cuidado el traje de novia antes de ofrecerle su corazón. Y él también, agrega ella (siguiendo las indicaciones de la mujer sabia) debe quitarse su traje. A lo cual, el dragón accede de buen grado.
"A cada capa de ropa que yo me quite, tú debes quitarte también una". Y la princesa se quita el primer vestido y observa al dragón que se quita su capa exterior de escamas. Aunque es doloroso, el dragón ya lo ha hecho antes, periódicamente. Pero entonces, la princesa se quita otro vestido, y en seguida otro. El dragón ve que cada vez debe arrancarse una capa más profunda de escamas. Con el quinto traje, el dragón comienza a derramar copiosas lágrimas de dolor. Pero la princesa continúa.
A cada capa sucesiva, la piel del dragón se vuelve más tierna y sus formas se suavizan. Se vuelve más y más ligero. Cuando la princesa se quita el décimo vestido, el dragón suelta el último vestigio de su forma de dragón y surge un hombre, un hermoso príncipe, cuyos ojos brillan como los de un niño, liberado al fin del antiguo hechizo que lo había transformado en dragón. La princesa Aris y su nuevo esposo se entregan entonces a los placeres del lecho nupcial, cumpliendo con el último consejo de la anciana sabia."
"Entre el éxtasis y la vida cotidiana" de Jack Kornfield . Ed. Emecé.
Como en un sueño, todas las figuras del cuento, pueden encontrarse dentro de nosotros. Encontramos al dragón con sus escamas y a la princesa, a la abuela sabia, al rey y a la reina irresponsables, al príncipe oculto y a lo desconocido que había lanzado el hechizo hace tiempo.
Lo que el cuento revela desde el principio, es que el sentido del viaje no es el de entrar en la luz. Las fuerzas de nuestra historia humana y de nuestro apego son tenaces y poderosas. El camino hacia la libertad interior, requiere que las atravesemos; abrirse a la iluminación, hacerse sabio no ha sido fácil ni siquiera para los maestros. Se describe como una difícil purificación: limpiar, soltar y desvestirse. Suzuki Roshi lo llama: "la limpieza general de la mente". Es doloroso arrancarse las escamas, y los dragones que vigilan el camino son feroces. Se necesita, la inspiración de los ángeles; hace falta zambullirse en el mar de las lágrimas.
Al final, el final del camino se muestra con claridad. Es como si lo místico coqueteara con nosotros, nos atrajera la mundo del espíritu...........................................................
Es importante recordar esta primera belleza. Pero también debemos recordar las semanas de dolor y de gran lucha que pasamos antes, y los muchos años de práctica que deben seguir. Cuando buscamos abrirnos a la iluminación de lo divino, aunque sepamos que el príncipe y la princesa lograrán despertar, aunque podamos efectivamente vislumbrar la boda sagrada, no podemos ir a la última página del cuento y vivir para siempre. Tenemos que atavesar el gran temor de desposar al dragón, la búsqueda del sabio consejo, y el largo proceso de liberarnos de los dolorosos hábitos a los que nos hemos aferrado. Es ese soltar difícil y lento lo que nos permite despertar del hechizo.
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