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    July 29

    Consejos...

     
    Volvamos al problema de las distracciones.  
    Una de las cosas que encontraremos cuando recorremos el camino de la meditación con sencillez y humildad, es que hay algunas cosas en
    nuestra vida que deben cambiar. 
     Por ejemplo, puedo pensar que sería muy difícil meditar si paso 3 horas al día mirando la televisión.  
    El gran enemigo de la oración o de la meditación es la plétora de imágenes en nuestra mente.  
    Todos descubrimos, y estoy seguro que tú lo estás descubriendo en tu propia experiencia, que sería estúpido seguir añadiendo indiscriminadamente más imágenes.(John Main y Laurence Freeman-meditacion cristiana)
     
    July 25

    THOMAS MERTON (ver fotos)

        
       
     THOMAS  MERTON 
     

    Thomas Merton (Prades, Francia, 1915 - Bangkok, 1968), monje trapense, poeta y pensador norteamericano.

    Aunque nació en Prades, Francia, sus padres eran estadounidenses. Vivió en Inglaterra y allí estudió en la Universidad de Cambridge, y luego en Harvard. Adoptó la nacionalidad estadounidense. Enseñó inglés en Columbia tras licenciarse dos veces y trabajó en un centro católico del barrio de Harlem en Nueva York. Combatió como soldado en la última guerra mundial. En 1941, dos años después de convertirse al catolicismo, ingresó en el monasterio trapense de Nuestra Señora de Getsemaní en Kentucky. Se ordenó sacerdote en 1949 y adoptó el nombre de padre Luis.

    La montaña de siete círculos (1948), su autobiografía, es su obra más famosa. También escribió Las aguas de Siloé (1949) y El signo de Jonás (1953) (ver resumen de libro), dos volúmenes sobre la vida de los trapenses; Semillas de contemplación (1949) y La vida silenciosa (1957), libros de meditación, así como varios libros de poesía Figuras para un Apocalipsis (1947), Las lágrimas de los leones ciegos (1949) y Las islas extranjeras (1957). En 1959 conoció al sacerdote y poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, con el que sostuvo una activa correspondencia epistolar hasta su muerte que ha sido publicada; este último lo tuvo como su verdadero padre espiritual. T.Merton simpatizaba con el pacifismo moderno y con el movimiento por los derechos civiles y el renacimiento litúrgico. Fue uno de lo más importantes padres espirituales, que trató de integrar al vida espiritual de Oriente y Occidente. Murió en un accidente en 1968 mientras asistía a una conferencia entre cristianos y budistas en Bangkok.

     
    "No existimos sólo para nosotros, y únicamente cuando estamos plenamente convencidos de esta verdad comenzamos a amarnos adecuadamente y así también amamos a otros. ¿Qué quiere decir amarnos adecuadamente? Lo primero, desear vivir, aceptar la vida como un inmenso don y un gran bien, no por lo que ella nos da, sino porque nos capacita para dar a otros.
     
    El mundo moderno empieza a descubrir cada vez más que la calidad y la vitalidad de la existencia del hombre dependen de su voluntad secreta de vivir.
    Existe dentro de nosotros una fuerza oscura de destrucción, que alguien ha llamado el "instinto de la muerte". Es algo terriblemente poderoso esta fuerza engendrada por el amor propio frustrado que lucha consigo mismo. Es la fuerza del amor de sí mismo que se ha vuelto aborrecimiento de sí mismo, y que, al adorarse, adora el monstruo en que se consuma....... "
     
     
    " Mis éxitos no son míos: El camino para ellos fue preparado por otros.
    El fruto de mis trabajos no es mío: Porque yo estoy preparando el camino para las realizaciones de otros.
    Ni mis fracasos son míos: Pueden dimanar del fracaso de otros, mas también están compensados por las realizaciones de otros.
    Por consiguiente, el significado de mi vida no debe buscarse solamente en la suma total de mis realizaciones. Unicamente puede verse en la integración total de mis éxitos y mis fracasos, junto con los éxitos y fracasos de mi generación, mi sociedad y mi época........"
     
    (De "Los hombres no son islas")
     
     
    CONTEMPLACIÓN EN LA VIDA DIARIA (Thomas Merton)
     

    Meditaciones La vida de contemplación en la acción y la pureza de corazón es, pues, una vida de gran sencillez y de libertad interior.
    Uno no busca en ella nada especial ni pretende ninguna satisfacción en particular, sino que se contenta con lo que es. Hace lo que hay que hacer, y cuanto más concreto sea, mejor, sin preocuparse por los resultados. Se siente satisfecho con tener buenos motivos para llevarlo a cabo y el pensar que puede cometer errores no le produce demasiada ansiedad.
     De ese modo puede nadar en la viva corriente de la vida y estar constantemente en contacto con Dios, en el anonimato y la cotidianidad del momento presente en su evidente tarea.

    En este tipo de momentos, andar por la calle, barrer el suelo, lavar los platos, pasar la azada por la tierra para cuidar las alubias, leer un libro, dar un paseo por el bosque… todo ello puede enriquecerse con la contemplación y con la oscura sensación de la presencia de Dios.
    Esta contemplación es más pura si cabe porque uno no la “observa” para ver si está ahí. Semejante “caminar con Dios” es una de las formas más sencillas y seguras de llevar una vida de oración, y de una de las más infalibles. Nunca atrae la atención de nadie, y menos aún la atención del que la vive. Y uno pronto aprende a no desear ver nada especial en sí mismo. Este es el precio de su libertad.    (Thomas Merton)
     
     Una de las páginas más completas sobre la Obra de Thomas Merton:http://www.acogerycompartir.org/Merton/index.htm
     
     
     
    July 20

    "La Postura para Meditar"

    COMO   MEDITAR

                                                 meditation

    Postura para la Meditación: Conciencia del Cuerpo y Relajación.

    Es vital estar consciente del cuerpo mientras meditas. No es algo ajeno a la meditación y tampoco es opcional. Es parte integral del proceso de la meditación. Si deseas meditar bien, es necesario que dediques unos minutos a la postura y a llevar tu atención por todo el cuerpo. Mientras más atención le pongas, al principio de la meditación, mejor será tu práctica. De otro modo, será como tratar de hacer un pastel sin tomarte la molestia de mezclar antes los ingredientes y sin revisar que el horno tenga la temperatura adecuada.

    Acomoda tu postura

    Una vez que hayas revisado tu postura, usando la guía de las páginas anteriores, puedes comenzar a llevar tu atención por todo el cuerpo.

    Conciencia del cuerpo y relajación

    Empieza por hacerte consciente de los pies y de su contacto con el piso. En verdad, deja que tus pies se llenen de tu atención. Mientras más consciente estés de tus pies, mejor se relajarán. Deja que los músculos se suavicen y se aflojen.

    Dedícales uno o dos minutos y, luego, lleva tu atención al resto del cuerpo. Al pasar por cada músculo deja que se afloje. Hazte consciente de tus piernas, tus muslos, tus caderas, tu espalda, tus hombros, tus brazos, tus manos, tu nuca, tu cabeza y tu cara. Cada vez que tomes conciencia de alguna parte del cuerpo, suavízala, relájala y "déjate ir".

    Nota el cambio sutil en la calidad de tu experiencia cuando te has hecho consciente y luego te relajas. Con frecuencia, notarás que sientes más energía o un estremecimiento o, incluso, sentimientos de placer cada vez que se relaja tu cuerpo.

    Pon especial atención a estas partes del cuerpo, donde suele acumularse la tensión:

    • La nuca
    • Los hombros
    • Las caderas
    • Los muslos y las pantorrillas

    Después de recorrer tu cuerpo, toma conciencia de él en su totalidad. Luego, lleva la atención al vientre y siente cómo se mueve, tranquila y rítmicamente, cada vez que inhalas y exhalas.

    Relájate, suavízate, déjate ir. Ahora, estás listo para empezar a meditar. De hecho, ya comenzaste.

     

     

    Monjes benedictinos rescatan una milenaria tradición introspectiva
     
     
    Desde un pequeño monasterio benedictino de Montreal (Canadá) su prior, el monje británico Laurence Freeman difunde las enseñanzas meditativas del ya fallecido monje John Main, que desde la Abadía de Ealing, en Londres, recuperó para el Occidente cristiano una antigua práctica ya instituída antiguamente por los Padres del Desierto para encender "una luz que viene desde adentro".

    Escribe: Miguel Grinberg
    Ilustraciones: Omar Panosetti

    Durante las últimas dos décadas viene consolidándose en el seno de la Iglesia Católica una corriente de meditación cristiana que, más allá de su parentesco con las prácticas meditativas hinduístas o budistas, está proponiendo un accionar introspectivo que ya existía de modo intensivo en los primeros siglos del Cristianismo.

    La figura más notoria del momento en esta vertiente espiritual es el monje benedictino británico Laurence Freeman, quien mediante conferencias prácticas dictadas desde Canadá hasta Brasil está causando un notable impacto en comunidades que habían colocado sus prácticas religiosas en una zona de escepticismo o de indiferencia.

    Freeman es sucesor de otro benedictino británico ya fallecido, John Main (1926-1982), que logró integrar a los imperativos teológicos y pastorales de su condición monacal y sacerdotal católica, las enseñanzas prácticas recibidas —cuando era un joven clérigo— de un swami (hombre santo) hinduista en Malasia. Tal integración, posibilitada por el permiso de sus superiores para practicar y enseñar su propuesta de Meditación Cristiana, fue posible gracias a su profundización de la tradición apofática del mundo cristiano.

    Esto exige algunas explicaciones. En todas las culturas, las cavilaciones y el discurso del hombre sobre Dios (teología) y su modo de relacionarse con su Creador (espiritualidad) se han manifestado mediante dos formas o "vías" diferentes, aunque complementarias: la vía afirmativa o catafática y la vía negativa o apofática.

    En la vía afirmativa, los enunciados o conceptos referidos a Dios tienen un papel central y el hombre se dirige al Creador esencialmente mediante la oración verbal o discursiva, donde se acostumbra a utilizar modelos predeterminados, a menudo basados en un lenguaje sumamente elaborado.

    En la vía apofática, una conciencia más aguda de las limitaciones del lenguaje y de la razón ante el misterio de Dios, prefiere reconocer lo que el Creador no es. Por ejemplo, Dios no es corpóreo ni finito. Conciente de sus propias limitaciones y de la infinitud de su Creador, el hombre busca en la fe más un encuento con Dios que la comprensión de sus misterios. En la contemplación silenciosa experimenta una satisfacción mayor que todos los discursos. Ello se vuelve evidente en la experiencia mística, donde Dios suele darse a conocer como incognoscible.

    A partir del siglo IV, en especial con San Gregorio de Nissa (335-394), la teología apofática se consolidó como una corriente importante del pensamiento cristiano. En el terreno de la espiritualidad, las Conferencias de Juan Cassiano (entre los siglos IV y V), difundieron tanto en el Occidente como en el Oriente cristiano, el ascetismo de los llamados "Padres del desierto", concebido para conducir al silencio interior.

    A finales del siglo V, Dionisio, el seudo-Areopagita (en verdad un monje sirio) describía en su conciso trabajo Teología Mística el funcionamiento de la conciencia mística en sus niveles más profundos. Esta pequeña obra, considerada como uno de los más importantes trabajos de toda la historia del misticismo cristiano, ejerció inmensa influencia en los teólogos de la Edad Media, como Hugo de San Víctor (1096-1141), san Alberto Magno (1193-1280), san Buenaventura (1221-1274) y santo Tomás de Aquino (1225-1274). En el campo de la espiritualidad, la tradición apofática floreció en la Edad Media, y se perpetuó en los escritos de autores místicos como el Maestro Eckhart (1260-1327), Juliana de Norwick (siglo XIV), y Nicolás de Cusa (1401-1464).

    Siglos después, ante esa rica tradición traspapelada en las bibliotecas, el monje John Main abrevó en las pláticas de Juan Cassiano, y en un libro titulado La Nube del No Saber, que proponían prácticas análogas. Finalmente, las propuestas del padre Main se expandieron como enseñanzas de admirable simplicidad que han ayudado a miles de cristianos a crecer y evolucionar en su propia fe.

    Desde el punto de vista formal, la meditación cristiana consiste en la repetición silenciosa, en un ambiente de quietud y en clima de plegaria, de un único versículo o palabra, desde el inicio al fin de un período de 20 a 30 minutos. Durante el mismo, el practicante debe desligarse de todos los pensamientos, imágenes y conceptos que rigen su accionar habitual. El objetivo de este ejercicio es conducir al meditador a un estado de atención pura y de silencio íntimo, donde no interviene la fe de manera intelectual.

    Dado que mucha gente asocia la palabra "meditación" con el Oriente, dada la difusión de esa práctica en dicha parte del mundo, se pregunta si puede haber una meditación genuinamente cristiana. John Main demostró que existen en la propia tradición cristiana formas de oración que pueden denominarse justificadamente como meditación. Todas las prácticas denominadas de esa manera tienen en común la búsqueda del silencio interno.

    Si bien ese silencio, en sí, no puede rotularse como cristiano o no-cristiano, el modo de procurarlo y los objetivos de la búsqueda —explica el padre Freeman— pueden ser clasificados como "cristianos". John Main entendía el silencio interior por excelencia como una condición para acceder a un discernimiento más vívido de la presencia de Dios en la propia vida. Y como una percepción no-conceptual de la verdadera identidad como seres generados y amados por el Creador. En resumen, la meditación cristiana puede definirse como una disciplina de inmersión diaria en el silencio interno, dentro de los referenciales de la tradición cristiana.

    Tuve la posibilidad de conversar ampliamente con el monje Laurence Freeman en Campinas, Brasil, antes de una charla demostrativa que ofreció en el auditorio del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús. Admirador de la obra del monje trapense norteamericano Thomas Merton, el benedictino evidencia una inmensa erudición teologal que expone con ejemplar simplicidad. Repitió sus conferencias prácticas (todas desembocan en una meditación colectiva) en las ciudades de San Pablo, Rio de Janeiro y Brasilia.

    Sus seguidores brasileños han traducido y publicado varios de sus libros, entre ellos Práctica diaria de la Meditación Cristiana y La Luz que viene de Adentro (el camino interno de la meditación). Asimismo, la editora Paulus Video produjo una versión local de un video titulado Volviendo a Casa. Si bien la portada que le atestaron en Buenos Aires no es nada feliz, Meditación Cristiana de John Main fue traducida al castellano y publicada localmente.

    En ese pequeño libro se recogen varias conferencias dictadas por Main en la Abadía de Getsemaní (Kentucky, Estados Unidos), que fuera el lugar de residencia del monje Thomas Merton.

    Allí expresa: "Cuando reflexionamos sobre nuestra naturaleza, la naturaleza de nuestra condición humana, comenzamos a ver que la oración —que es la forma en que prestamos atención a la relación fundamental entre el Creador y la criatura en nuestras vidas— no es apenas una actividad opcional o periférica: tampoco es una obligación. La oración es la experiencia basal y fundamental de todo lo que somos. En otras palabras, la oración es el proceso en el cual descubrimos tanto lo que somos como por qué existimos. En esencia, es el proceso por el cual y en el cual prestamos total atención a nuestra propia naturaleza humana de forma tal que, concentrándonos en ella, llegamos a servir y a honrar a nuestro Creador."

    Durante el siglo XX, el rescate de la Meditación Cristiana se debe a los cistercienses Thomas Merton, Basil Pennington y Thomas Keating, al cristiano ortodoxo Anthony Bloom, al anglicano Robert Llewelyn, a los benedictinos Henri le Saux, Bede Griffiths, John Main y Laurence Freeman, al carmelita Wilfrid Stinissen, y a los jesuitas E. Lassalle, Anthony de Mello, Yves Raguin y William Johnson.

     

    De: cyberyagui
    Reproducciones: 0

    July 17

    Meditacion y Salud

     
      

    Un meditador constante tiene un estado biológico que equivale al de una persona doce años menor.

    El estado de un meditador: alerta relajada.

    ¿Qué es la meditación?

    Graciela Fayt, meditadora e instructora del método de Deepak Chopra, dice que la meditación es una práctica muy simple, en la que hay muchas técnicas diferentes; pero puede expresarse como lo contrario de la medicación; meditar es comenzar a apaciguar a nuestra mente, ayudarla a que tenga mas silencio para poder dirigirla. 

    Chopra dice que nos hemos convertido de seres humanos en “haceres humanos”. No es que tengamos que dejar de hacer pero también tenemos que volver a casa en algún momento.

    Y eso es a lo que ayuda la meditación, a nutrirnos, a meternos para dentro para volver a salir a la acción pero con recursos.

    La meditación cambia nuestras ondas cerebrales y esto es medible y comprobable y las ondas en un estado de estrés están en una frecuencia beta y la meditación va tranquilizando esa frecuencia de ondas hasta llegar a la onda delta que es la más homogénea y tranquila que puede tener nuestra mente.

    Este cambio, medible y comprobable va produciendo una relajación en el sistema nervioso. El sistema nervioso, cuanto más activado está, mas baja el sistema inmunológico. Con la meditación dejamos de producir adrenalina por la noradrenalina.

    El estado de un meditador se llama de alerta relajada, es un estado fisiológico, cuantificable. En ese estado no se producen los químicos que deterioran el organismo. Estas prácticas son muy simples pero hacen falta dos cosas: el deseo y la disciplina para que se vean los resultados en la continuidad.

     

     

     

    July 16

    La Meditación en la vida diaria....

     
     
     
      Mientras estamos conscientes, podemos meditar, no hay un camino especial que seguir. Hay varias técnicas útiles que podemos emplear, pero son sólo sugestiones, símbolos apuntando el camino. Cuando alcanzamos el corazón de la meditación, no hay instrucciones.

    La meditación está en todas partes, dentro de la vida diaria, y todo lo que hacemos es enfrentado en la misma manera abierta y relajada.

    En la vida diaria como en la meditación, nuestros obstáculos básicos son nuestros conceptos y expectativas. Compartamentalizamos nuestras vidas.
     
    Podemos, sin embargo, usar este proceso que interrelaciona sujeto y objeto como nuestra meditación. Cada situación: nuestras relaciones con el mundo, con el ambiente, con nuestros amigos, nuestra familia, nuestro trabajo, puede ser incluido en nuestra meditación. Por ejemplo, en medio del sufrimiento y la confusión podemos quedarnos con el sentimiento y mirarlo por todos lados, después de un rato la mente parece volar por encima de nuestra identificación con el anhelo o el dolor. Estas emociones pierden entonces su inmediatez, su agudeza. La meditación no reprime estas emociones; las transforma, permitiendo que la mente se clarifique.
     
    La experiencia meditativa nos provee de una introspección sobre otra manera de considerar la experiencia, permitiéndonos reemplazar nuestras usuales interpretaciones dualistas por una visión panorámica.
    Nuestra meditación puede entonces ser abierta, una experiencia directa, no bloqueada por conceptos e interpretaciones.

     
     
    July 13

    BEDE GRIFFITHS (ver fotos)

     
    Cool Slideshows
     
     
     
        Bede Griffiths, este respetado fraile benedictino y guía espiritual, nació en 1906 en Inglaterra en el seno de una familia de clase media. Educado en Oxford, dejó su país natal en 1955, atraído por la filosofía y religión de la India, adonde fue en busca de "la otra mitad de su alma". Se instaló en el ashram de Saccidanada, llamado Shantivanan (Morada de la paz), conduciéndolo desde 1968 hasta su muerte con un estilo sencillo que incorporaba elementos tanto orientales como occidentales. Llegó a ser reconocido como un gurú por los aldeanos de la ciudad, viviendo voluntariamente en la pobreza y consumiendo sólo lo indispensable. Para él, la vida debía estar libre de necesidades artificiales viviéndose al día y en equilibrio con la naturaleza. Así, en el ashram se cultivaba únicamente lo necesario para la subsistencia.
    July 11

    Un Mandala Tibetano

     
     
       

                            Un mandala tibetano.

     


                                            

     

     

    Por Ignacio Escribano

    Hay un viejo proverbio que ilustra: “Cuando dejes de sentir que eres el rey de la montaña, y te sientas, en cambio, que eres parte de la montaña, entonces, sí, serás un rey”.

    En la región más elevada del mundo, con una altura promedio sobre el nivel del mar de 4900 metros, también saben de aquella actitud mental que consiste en verlo todo por debajo de los pies, como si se estuviese en lo más alto de las cumbres.

    Por eso, en el Tibet, orgullo se dice así: “Yo soy el rey”. Porque allá, más que en ninguna otra región del planeta, es bien sabido que en las alturas no crece nada; todas las aguas van hacia el valle, abajo está la fertilidad.

    Y de ahí la correspondencia de la montaña con el orgullo.

    “La persona asolada por la vanidad no podrá florecer jamás, nunca evolucionará. Es fundamental aprender a ver las cualidades de los demás y a meditar sobre nuestros propios defectos. El orgullo se alimenta del egoísmo, que es el principal obstáculo para desarrollar la mente altruista, compasiva, que nos conduce a la verdadera felicidad.”

    Arropado en su hábito de monje amarillo y bordó, el venerable lama Gueshe Jamphel, en su visita por Buenos Aires, escucha, reflexiona y responde cada pregunta con el mismo encanto que genera al expresarse en su lengua materna: el tibetano.

    Sus brazos de color ocre, al desnudo, dan la impresión de estar construidos por algún material rústico, entre terroso y mineral, capaz de proteger las antiguas sabidurías que parecen habitar bajo su piel.

    “La mente egoísta y la mente altruista son mutuamente excluyentes -dice Jaemphel-, donde existe una no existe la otra. Pero a medida que vamos eliminando la primera, que a largo plazo no conduce más que al sufrimiento, logramos más felicidad para nosotros y para los demás”.

    Jaemphel, que actualmente se desempeña como maestro residente en el Centro Nagarjuna de Barcelona, no perderá su sentido del humor en ningún momento de la conversación. Nada desdibujará la vasta sonrisa de su cara de luna llena. Ni el tema de la muerte, ni la crisis argentina, ni el hecho de tener que haber huido a India en 1982, ni el karma de tal o cual persona o sociedad… A lo sumo fruncirá el ceño, de tanto en tanto, como cuando se juega con la idea de qué haría Buda si viviese en la Argentina de hoy. 

    Su intérprete, también tibetano y sin apuro, lo traduce en un buen español: “Si Buda viviese aquí, en este momento, haría exactamente lo mismo que enseña el Dalai Lama Tensing Gyatso por todo el mundo”.

    El Dalai Lama aboga, entre otras cosas, por que los seres cultiven el altruismo y la bondad en lugar de darle tanta importancia a la ciencia, a fin de traerle paz a la humanidad.

    -¿Cómo explicaría el concepto de karma?

    -Cuando se trata del karma estamos hablando de un mecanismo de causalidad, de causa y efecto; el resultado se corresponde con la causa. En nuestro caso, en el de los tibetanos, que somos refugiados, es probable que estemos pagando por las acciones negativas que el mismo pueblo tibetano cometió en el pasado.

    -Concepto del yo …

    La psicología puede ayudar hasta cierto punto, pero el verdadero remedio está en las propias manos, en uno mismo.

    Creo que aquí habría que conocer dos puntos de vista muy interesantes sobre el concepto del yo. Hay una creencia muy fuerte en la India que sostiene que el yo es algo que existe independientemente, que no está relacionado con el cuerpo ni con la mente. Es el concepto de atma, alma. Es un yo en el que creen varias escuelas de la antigua India. El budismo, en cambio, niega totalmente la existencia de un yo con esas características de algo permanente, no transitorio, independiente y unitario. El yo, para el budismo, existe pero en dependencia.

    Es lo que denominamos skandhas, que son factores o elementos agrupados con miras a explicar la constitución del individuo. Son cinco: cuerpo (rupa), sensación (vedana), percepción (samjña), predisposición (samskara) y conciencia (vijñana). Estos cinco fenómenos mentales constituyen el conjunto de la experiencia de los seres y son tomados erróneamente por una entidad individual o yo. En realidad son fenómenos transitorios y sin entidad propia. Y el yo no puede estar fuera de los cinco agregados.

    Uno podría preguntarse ¿dónde está nuestro yo? ¿En las piernas, ojos, cabeza, cuerpo, brazos? ¿En el cerebro, corazón, hígado? Si desmontamos todos los elementos de un carro, no queda ninguna entidad independiente que pueda ser identificada como tal. Es más. cuando morimos seguimos teniendo mente, por tanto el yo no depende del cerebro.

    El yo no es un objeto, sino una etiqueta. Todo lo que pensamos de nosotros mismos es una mera opinión. ¿Es el mismo yo el que está enfadado?, ¿el que está contento?, ¿el que está cansado?, ¿el que se divierte? No nos gusta la misma comida ni la misma música por la mañana que por la noche. No tenemos igual ánimo antes que después de trabajar. ¿Cuál de todos ellos es el verdadero yo? Todo está cambiando. Ninguno existe por sí solo, todo depende de las circunstancias.

    -El de esta mañana ha desaparecido, pero todavía piensas que existe esta tarde. Todo, vos mismo, tus percepciones, los objetos de tus sentidos…, todo es de la naturaleza del cambio. Nuestros juicios son muy burdos. Por tanto, necesitamos meditar para investigar la naturaleza de totalidad de todos los fenómenos.

    -¿Por qué es tan difícil de comprender este concepto?

    -Porque el nivel mental que estamos acostumbrados a utilizar es terriblemente superficial; escribimos, miramos televisión, pensamos en la casa, la mujer y los hijos, en comprar…, no hay tiempo para mirar nuestro interior, no hay lugar para la vida contemplativa en esta sociedad. En vez de ver la totalidad, vemos nociones relativas de la realidad. Tenemos una visión fanática y dualista de lo que las cosas verdaderamente son. Todos los males y los aspectos negativos que nos consumen surgen de tres problemas mentales: el apego, el odio y la ignorancia (de la interdependencia de todo). Meditar en el amor, la compasión y la ecuanimidad destruye esos elementos y le trae paz a la mente.

    -¿A qué se refiere con ecuanimidad?

    -A la igualdad entre uno y los demás. Todos anhelamos la felicidad. Y, en este aspecto, no existe ninguna diferencia entre uno y el resto. Todos los problemas vienen del apego y del rechazo, por tanto la ecuanimidad le proporciona felicidad a la mente: la pacifica y la tranquiliza.

    -¿Y por qué nos enojamos tanto?

    -En realidad, por egoísmo, porque las cosas no son tal como queremos que sean. Si instalo la paciencia dentro de mí, entonces tendrán solidez las enseñanzas que recibimos, las podremos llevar a la vida diaria. La consecuencia del enfado es sufrimiento; la consecuencia de la paciencia es tranquilidad. Si algo nos hace enfadar, el karma del enfado es nuestro, la emoción está dentro de nosotros. Lo que ocurre afuera es sólo circunstancial, la causa que dispara nuestro karma interior. Por eso, hemos de ver al que nos hace enfadar como un Buda que nos avisa de nuestros oscurecimientos.

    -Siempre hago hincapié en que primero hay que mejorarse a uno mismo para después ayudar a los demás. Y recalcaría una vez más la importancia de la compasión y del amor.

     

     

     

    July 10

    Retiro de Silencio

        
        
          Comparto con ustedes, algunas conclusiones del retiro que dió en Buenos Aires, Capital, en la Casa de Retiros de la calle Independencia, el P.Brian Pierce, quien presentó su libro: "Caminando Juntos" Ed. BONUM, Traducción de Magdalena Puebla. (ver resumen Libros)
     
     

    Retiro de SilencioBrian Pierce 2-5-07

     

    La Meditación

     

    La Meditación es una práctica que nos enseña a vivir en el “corazón de la vida”.

    No es apartarse de ella, sino que es llegar al centro, a la fuente de la vida misma.

    Si entramos en meditación, estamos en el presente: no estamos ni en el pasado ni en el futuro, porque allí no está Dios.

    Meditar no es apartarse de la vida sino entrar en el “Aquí estoy” bíblico, porque Dios es Presencia, es un presente continuo, está “aquí y ahora”.

     

    Vivimos fragmentados, en diferentes roles y vidas diversas al mismo tiempo: somos profesionales, padres, amas de casa, estudiantes...... Es a través de la meditación que volvemos a vivir con el ser armonizado.

    Meditar es descansar en Dios. Es “apofáctico”: la nada, no pensar, no imaginar.

    La Iglesia Occidental trabajó más la línea “catofáctica”: usar la imaginación para orarle a Dios (los jesuitas p.e trabajaron mucho esto)

     

    El Silencio

     

    El silencio es sanador; no se puede decir mucho más.

    Hoy en día, vivir el silencio es “contracultura” estamos inmersos en una cultura del ruido.

    El silencio crea un espacio de comunicación verdadero, en cambio la violencia nace del “no escuchar” al otro.

     

    El silencio es cuestionador, cuestiona nuestras estructuras.

    El encuentro de Jesús con la Cananea nos muestra esto. Jesús viene con sus ideas, pero la mujer insiste y lo interpela hasta el final. Jesús se “deshace” en ese encuentro. El va cambiando, no se va, va modificando su pensamiento, porque se queda en diálogo con ella.

    Todos tenemos una estructura mental, pero otra cosa es estar abiertos para permitir que esa estructura se transforme.

    Jesús cambia, modifica su estructura, porque tiene un “corazón que escucha”. Viene con su manera de pensar y cambia.

     

     Este es el fruto del silencio: crear ese espacio silencioso de escucha donde nos humanizamos.

     

     

    Según Eckhart, la parte más profunda del hombre, es la parte que comparte con Dios. Se encuentra en El. La semilla de Dios está dentro del hombre. Vamos “divinizándonos” en la medida que esta semilla de Dios va creciendo en nosotros. Esto no es metafórico, es concreto, real.

    Cuando Dios nos crea, no crea un pecador sino alguien “a su imagen”.

    Al principio de la creación, hay una “bendición original” más que un pecado original.  Nacemos con una “ceguera” que no nos permite ver esto. El mundo apaga esto. Somos divinos por naturaleza, pero el pecado tapa, esconde nuestra divinidad.

    La meditación es parte de un cincel que va sacando las “astillas” que tapan nuestra divinidad.

    ( La Iglesia Oriental Ortodoxa, Siria,  nunca mencionan el pecado original; esto es de la Iglesia Occidental, viene de San Agustín.)

     

    El sufrimiento (según Eckhart) si se vive “dentro” de Dios, es de Dios.

    El triunfo sobre la muerte ya se dio, entonces YA caminamos en ese camino que es Dios mismo.

    La ecuanimidad es la paz que se encuentra cuando se vive el sufrimiento en Dios.

    Estamos conscientes de que estamos en la Presencia de Dios, dentro de El.

     

    Eckhart dice que Dios está más cerca de mí, que yo mismo.

     

    Cómo Meditar

     

    - Postura: El cuerpo es instrumento. El espíritu es energía divina que fluye, por eso el cuerpo tiene que cooperar con la postura, espalda derecha, hombros caídos y relajados.

     

    - Respiración: desde el “Hara”, desde el centro del ser, no pulmonar. Así nos comunicamos también con la toda la naturaleza al inhalar y exhalar.

     

    - Distracciones: No hay que pelear con los pensamientos, sólo reconocerlos, “nombrarlos” y “volver a casa”. Debemos ser como un cerro, una montaña...vienen las nubes, pasan, van a seguir su propio camino, hay que dejarlas ir...

     

     Durante el Retiro, se hicieron varias meditaciones "en el lugar" y otras "meditaciones caminantes".

    El Padre Brian Pierce, recomendaba ir recitando el mantra "MARANATHA" mientras se caminaba y el saludo "NAMASTÉ" al finalizar las meditaciones.

    (Ver en el blog el significado de NAMASTÉ)

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    Desde remotos tiempos se ha simbolizado a Dios, la divinidad, la realidad última, con la luz, en oposición a la oscuridad de la ignorancia, el pecado y la muerte.

    Curiosamente, sin embargo, para el Padre Bede Griffiths, lo supremo se encuentra en la "divina oscuridad", tras un viaje que sobrepasa a la imaginación, a los pensamientos, a la mente, hasta llegar a Dios, oculto en las profundidades del inconsciente.

    En el trayecto hay que descartar muchos demonios y distracciones, los que parecieran ser - desde el punto de vista del Padre Bede - fenómenos de la luz. Toda visión sería consecuencia de la luz, de un mundo témporo-espacial, de no-Dios, quien es lo no formado, lo invisible, lo incognoscible.

    Así, Dios sólo puede ser encontrado en la oscuridad del centro interno del ser.